jueves, 1 de junio de 2017

CUIDADORA DE PACIENTES III



Don Jesús fue un paciente muy querido.  Bastante mayor (o tal vez sería por lo que yo estaba tan joven…), el hecho es que estaba en silla de ruedas, había que dale la comida y también usaba pañal desechable.  Al igual que yo, él también vivía en El Cerrito.  Tenía varios hijos pero yo solo recuerdo a uno que era carnicero.

Estando muy niña murió mi mamá y quedamos mi hermana de 9 años y yo de 8 años solitas con mi papá.  Mi papá era un hombre del campo, es decir, que él se iba a trabajar a las cinco de la mañana y regresaba ya cayendo la tarde.  Entonces mi hermana y yo quedábamos en la casa,  solas y sin una persona mayor que nos ordenara y nos orientara.  Y es así como sin orden ni orientación, las dos niñas de ocho y nueve años nos entreteníamos tirándole piedras al techo de la casa del frente.  Por la noche, le ponían la queja a mi papá y él al principio nos regañaba, ya después le dijo al vecino que él no podía hacer nada.

Pues bien, una vez que yo le estaba dando un jugo a don Jesús,  llegó su hijo el carnicero y se sentó en la cama.  Yo era muy bonita y este señor no hacía sino mirarme… yo ya tenía rabia con ese pendejo, me tenía como nerviosa con esa miradera tan insistente.  De pronto el caballero se decide a hablarme para preguntarme:
·         Niña ¿ustedes todavía viven allá abajo?.
Yo lo miré sorprendida y le contrapregunté:
·         ¿Usted me conoce?
Y la respuesta de este hombre me dejó perpleja…
·         Claro, no se acuerda que yo era el carnicero que vivía al frente de su casa?, usted y su hermanita me rompieron varias tejas de  mi casa, porque ustedes se divertían tirándonos piedras a los techos vecinos…

En ese momento yo quería desaparecer ¡qué vergüenza! con ese señor; hubiera pagado porque la tierra me tragara.  Cuando medio me recuperé, apenas pude decir:

·         ¡Qué pena con usted!, la verdad es que nosotras fuimos muy necias pero también es que estábamos muy niñas y sin autoridad.

El señor amablemente me dijo:

·         No se preocupe, son cosas de niñas; sinceramente a mí sí me da mucha alegría verlas convertidas en unas mujeres de bien…

Don Jesús se ahogaba fácilmente.  Un día yo le estaba dando a tomar un jugo, de pronto empezó a toser y se fue poniendo morado, traté de auxiliarlo mientras llegábamos con él al hospital.  Allí lo atendió el médico de turno, doctor Torres, quién diagnosticó:



·         A consecuencia  de  algo que le estaban dando a beber, broncoaspiró, hizo un paro cardio respiratorio y murió…

Yo me sentí culpable porque yo era la que le estaba dando la bebida.  Aunque la familia me apoyó, ese remordimiento lo viví por bastante tiempo…

Imágenes de internet.



ESPERANZA O TEMOR?



Como muy pocas veces lo hago, el martes en la tarde estuve viendo un rato de televisión y me detuve a observar el canal  tve de la televisión española.  Como decía en tve estaban pasando el programa hora punta espacio presentado  por el señor Javier Cárdenas.  En esta entretenida emisión trataron un tema bien controvertido, tanto que no sé cómo titularlo aunque sí sé cómo describirlo, más o menos.

El tema era algo así como que a través de un tratamiento científico es posible detener el deterioro interno del cuerpo humano, es decir, que mediante un procedimiento entre las células del mismo cuerpo o mejor dicho, con las células del mismo cuerpo, se evita totalmente cualquier tipo de enfermedad, con lo cual se garantiza que es imposible el envejecimiento y, por lo tanto, la muerte.  En el mismo espacio se dijo que el envejecimiento es una enfermedad, porque esta, la enfermedad, no es más que el  detrimento de los órganos internos de la morfología  humana durante el transcurso de la vida de la persona.



En resumidas cuentas, los invitados al programa explicaron, con sus argumentos y desde el conocimiento de su profesión, no sé si alguien les entendió, que el envejecimiento es una enfermedad y que esto es lo que produce  la muerte; por tanto, la cura de la muerte es simplemente impedir ese envejecimiento de los órganos internos del cuerpo de tal manera que el cuerpo de la persona pueda ser crioconservado cuando suceda la muerte legal del individuo.  Así mismo lo definió el caballero invitado a esta mesa de trabajo.

En medio de la más absoluta incredulidad, yo entendí que la persona se muere pero, como tiene todo su organismo interno en perfecto estado, entonces lo levantan, o algo así.  Este mismo hombre dijo que él desde ahora está pagando un seguro para ese proceso, es decir, que él desde ahora está pagando para cuando él se muera, no lo dejen muerto…  todo esto sucede en un país desarrollado con una sociedad progresista, no?...




La verdad yo si no le encuentro mayor gracia a vivir eternamente, ni siquiera en las mejores condiciones físicas y materiales; yo sí creo que debe ser muy aburridor;  ya uno con dos cientos o tres cientos años qué le puede apetecer o ilusionar en este planeta casa vez más insuficiente y con un Ser Humano cada vez menos humano…

Imágenes de internet.