ANTI-PUBLICIDAD
El derroche
de plata, mas no de ideas, en las actuales campañas electorales pulula por todo
el país y asombra hasta al más
atrevido. Las calles atiborradas de
pasacalles, los postes de la energía atestados de afiches, prolifera el mugre
de pasquín, cartas y toda clase de anuncios en el espacio público y aún dentro de las casas a donde entran de la
forma que sea, pero entran porque entran, en los medios de comunicación ni
hablar. Además de partidos de futbol,
cabalgatas, paseos en bicicletas y cuanta recocha atraiga pueblo, y como si fuera poco, con el uso y el abuso
de las redes sociales ya ésta sucia epidemia se torna asfixiante y
pestífera. Llama la atención de como
todo ese derroche de plata y excentricidades es inversamente proporcional a la presentación
de doctrinas, conocimiento, creatividad…
Todos contra
todos es un buen resumen para esta sucia anti-publicidad que nos ahoga por
estos días en todo el país, también la sucia anti-publicidad es un gran
alimento para la corrupción.
Sálvese
quien pueda, la gran consigna, si es que hay alguien que logra mantenerse al
margen de esta propaganda negra que han puesto tan de moda los grandes jerarcas
de la política nacional; mejor dicho, en
este río revuelto el único pescador que pierde, como siempre lo ha sido, es el
pueblo manipulado y bombardeado por tanta información; información que no sabe
cómo procesar o más bien no tiene idea de cómo depurar.
Todo vale
con tal de quedarse con el botín cuando lo que está en juego es el jugoso
presupuesto oficial sea donde sea; los recursos públicos son tan sagrados como
profanados, nadie los cuida porque lo que es de todos no es de nadie, es decir,
que los recursos públicos no tienen dolientes, los recursos públicos son un
paciente sin doliente.
La idea de
todos contra todos, sálvese quien pueda y todo vale son filosofías muy
útiles cuando no hay argumentos para
justificar un proyecto, a la falta de creatividad para generar ese cambio que
estamos exigiendo en todo el país hay que desvirtuar al contradictor para
entretener al pueblo y alborotarlo con bochinches y guirigayes para distraerlo así
de su nefasta realidad.
Imágenes tomadas de internet



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